Uso partidista de la Historia
Txotxe Andueza Gara ,
25 de enero de 2006
La Historia no es una ciencia exacta. No está compuesta sólo de verdades científicamente comprobables, sino que puede ser interpretada. Existen teorías y enfoques de investigación diferentes de los hechos acaecidos a lo largo de los tiempos. Pero también existen datos contrastables, fechas, protagonistas, realidades difícilmente discutibles. Por eso, resulta chocante cuando una realidad histórica, que puede ser interpretada y reinterpretada mil veces, acaba siendo negada o modificada, en función de distintos intereses, generalmente políticos.
Tal vez, el intento de tergiversación más conocido en la historia reciente a nivel internacional lo constituyen las teorías sostenidas generalmente por grupos neonazis que niegan el holocausto por el que entre 1933 y 1945 desaparecieron 6 millones de judíos de los 8.310.000 que se estimaba que vivían en Europa cuando Hitler fue designado canciller de Alemania. Las cifras, las fotografías, los testimonios de las víctimas incluso de algunos de los ver- dugos son hechos, son datos, que pueden leerse de diferente manera, interpretarse... pero no pueden negarse.
En la misma corriente de «no pensamiento» se podrían situar los intentos de la ultramontana derecha española de negar que la guerra del 36 se iniciara en esa fecha y con el alzamiento militar de Franco. Esas teorías, que han aflorado con rabia a cuenta de la devolución a Cataluña de los papeles saqueados por el franquismo que se encontraban en el archivo de Salamanca, sostienen que la República supuso un golpe de estado al orden constitucional que los militares comandados por Franco pretendían restituir. O algo así.
Ha sido costumbre de los reyezuelos de siempre hacer una relectura de la historia para colocarse donde por naturaleza no les corresponde. A pequeña escala y sin compararlo en gravedad con los ejemplos anteriores es lo que ocurre este año en Agurain. Ayer, el Consejo de Gobierno de Lakua dio cobertura a la ensoñación de su primer edil, que ha decidido celebrar por todo lo alto este año, aniversario entre otras cosas de la sustitución de su nombre euskérico Hagurhain por el castellano Salvatierra, por orden del rey de Castilla Alfonso X. ¿No les ha dado la historia a EA y PNV de Agurain mejores motivos de celebración? ¿Para quién y para qué se han puesto a cambiar la historia?
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