En este sentido, las fiestas de octubre no han sido una excepción. Así pues, durante los últimos años, la cuota de participación de la ciudadanía en la organización de las fiestas ha ido decreciendo de una manera considerable. Todo esto no ha sido casualidad. La razón primordial la podemos encontrar en el poco interés de la corporación municipal por impulsar la participación popular. El reparto de subvenciones y la aprobación de actos festivos nunca han tenido un criterio fijo ni conocido, por lo menos públicamente. Las razones para echar atrás o no las diferentes actividades presentadas por los ciudadanos han sido siempre basadas en avenencias o desavenencias con los miembros de la corporación. Al pedir explicaciones de por qué a unos sí y a otros no se les aprobaba la actividad, la única razón ha sido que se venía haciendo históricamente la actividad.
La izquierda abertzale lleva muchos años denunciando la parcialidad y la falta de criterio a la hora de repartir las subvenciones de fiestas. En este sentido, lleva realizando propuestas para la organización de unas fiestas más plurales y participativas año tras año. Por desgracia y como tantas y tantas propuestas presentadas en el consistorio, sin entrar en debate han sido siempre desestimadas y desechadas. Esas propuestas han ido siempre encaminadas a conseguir unas fiestas más participativas, populares y plurales, puesto que, al igual que lleva haciendo los últimos años, el consistorio maneja el ayuntamiento y los presupuestos de todos los aguraindarras a su antojo.
Por suerte, y gracias a la voluntad de numerosos jóvenes hartos de darse una y otra vez golpes contra la misma pared, los últimos años hemos podido ver como algo está cambiando en el modelo organizativo.
Hace dos años, cansados de ver como las iniciativas populares eran discriminadas una y otra vez por la corporación municipal, diferentes jóvenes aguraindarras decidieron dar un toque de atención al ayuntamiento. Así pues, movilizaron a la mayoría de las cuadrillas y bajando por la calle Zapatari en sentido contrario dejaron sola a la Corporación municipal, haciendo si cabe más visible el carácter antidemocrático del ayuntamiento.
El año pasado, las cuadrillas de blusas, junto con diversas asociaciones culturales y gastronómicas, con el apoyo del txosnagune, pusieron la semilla de las fiestas más populares, participativas y euskaldunes de Agurain en los últimos años. Así pues, mediante el debate y el consenso, realizaron un programa festivo entre todos y presentaron un presupuesto único en el ayuntamiento. De esta manera y tras sufrir un recorte considerable en el presupuesto por parte del ayuntamiento, todos los aguraindarras pudimos disfrutar de un ambiente festivo inigualable.
Desde comienzos del 2010, esta “comisión de fiestas” popular ha estado presentando en el ayuntamiento una propuesta de organización de fiestas en la cual todos los que participan activamente en fiestas tengan la oportunidad de participar. Tras meses de insistencia, por fin el ayuntamiento presentó una propuesta para formar una comisión de fiestas meses después. Pero modificó el esquema presentado, quedando la comisión compuesta por una comisión municipal, 2 representantes de la comisión de blusas, 2 representantes de las asociaciones (que irían rotando anualmente) y dos representantes de la ciudadanía. La propuesta presentada comprendía que en la comisión participasen todas las asociaciones activas en cuanto organización de fiestas y la comisión de txosnas, que los últimos años está jugando un papel muy importante en la organización de fiestas populares y euskaldunes del municipio.
Tras la primera reunión de la “comisión” se comunicó al ayuntamiento que todas las asociaciones deberían estar representadas y las txosnas también deberían tener su lugar. De esta manera, se decidió que el tema de las asociaciones se valoraría después de esta primera propuesta de comisión, y se metió un representante de txosnagune dejando un único representante de la comisión de blusas.
La realidad ha sido la siguiente: a las reuniones han aparecido una gran representación de concejales municipales, de tal manera que en cualquier debate sus opiniones siempre quedaban por encima de los demás. No han querido crear la representación municipal para la comisión de fiestas, mientras el resto de representantes han tenido el número de asistentes fijado. Aunque desde la izquierda abertzale valoramos la creación de una comisión de fiestas después de tantos años como positiva, hay que destacar que al ayuntamiento no le gusta la participación popular, puesto que para conformar la susodicha asociación no han tenido en cuenta la opinión de los aguraindarras que participan activamente en la organización de los festejos de agurain.
Lo que queremos remarcar una vez más, es que el pueblo está compuesto por los ciudadanos, y un municipio que no cuenta con sus vecinos no es un pueblo, es un lugar de residencia. Está claro, que para la corporación municipal siempre es todo más sencillo si se hacen las cosas de espaldas al pueblo y sin tener en cuenta sus aportaciones, pero estos últimos años los diferentes agentes que han luchado para conseguir unas fiestas populares, participativas y euskaldunas nos han demostrado al resto de aguraindarras que mediante el compromiso y la unión de fuerzas un pueblo puede salir adelante, aun cuando en los representantes de la actual Corporación antidemocrática no se contemple la participación ciudadana
GORA AGURAINGO JAI HERRIKOI, PAREKIDE, EUSKALDUN eta PARTE HARTZAILEAK!
