El peso de las crisis económicas provocadas por las ansias de enriquecimiento de unos pocos tenemos que soportarlo asalariados y pequeños autónomos. Sufrimos de unos políticos, tanto a nivel global, estatal… municipal que maman del liberalismo económico rampante y que piensan que a la empresa hay que dejarla hacer, sin regulación alguna y que a los trabajadores hay que controlar, rebajando su salario, derechos laborales…
En Agurain el ayuntamiento se preocupa de reclasificar miles de m² de terreno agrícola, convirtiéndolas en zonas industriales, pero ahí acaba todo. Luego nos encontramos con que hay terrenos vendidos hace años y nadie ha construido, empresas fantasma sin actividad productiva alguna, otras con muchos m² pero con 4 puestos de trabajo, algunas con sistemas productivos contaminantes, por no mencionar inexplicables cierres como el de Thaiser o los escandalosos despidos de ATUSA.
Y ante todo esto ¿dónde está el ayuntamiento? Pues, aunque parezca broma, probablemente debatiendo cómo facilitar mejoras fiscales para los empresarios y punto. Para algún político-funcionario el ayuntamiento no tiene otro cometido.
Tampoco conviene olvidar lo que nos decían sobre la influencia en la creación de empleo que tendría la reciente aprobación de la reforma laboral por el Gobierno de España, con la inestimable ayuda del PNV. Y desde luego en Agurain lo estamos viendo.