La empresa, pues, tuvo que volver a renovar sus contratos, pero al cabo de unos días ha despedido, de nuevo, a todos ellos, por razones de “falta de trabajo en las instalaciones de Agurain”. Los sindicatos, por otra parte, están denunciando que la producción se está desviando a otros países.
Los trabajadores y sus representantes sindicales opinan que la empresa está actuando con una prepotencia y chulería, a toda vista provocadora. Pudiendo haber recurrido la sentencia, han preferido hacer caso omiso de ella. Comentan que para los empresarios las decisiones judiciales y las leyes no cuentan si van contra sus intereses, a pesar de que en la sentencia se argumentaba la no procedencia de los despidos por causas objetivas.
Los trabajadores han tenido y siguen soportando diversas EREs, que los órganos competentes han ratificado como procedentes, aunque la empresa siempre se ha negado a aportar documentación justificativa de su situación económica y productiva.
Van a continuar con las movilizaciones y, por supuesto, volverán a los tribunales para denunciar el acto soberbio de los representantes del capital de la empresa y que vuelvan a readmitirlos definitivamente. ![]()
