La plantilla de la empresa Atusa, de Agurain, apeló con anterioridad a las instituciones a que «se pongan las pilas» frente a lo que consideran un intento de la dirección de deslocalizar la producción de esta planta, dedicada a la fabricación de piezas de andamios, accesorios de tubería, piezas de automoción y electricidad.
El comité de empresa insistía en denunciar el tercer expediente de regulación de empleo que la empresa pretende aplicar a 200 empleados -al final han sido 245-, así como las amenazas de despidos, a la vez que la producción se desvía a plantas de Bulgaria y China. Para los representantes de los trabajadores, la empresa quiere dejar su centro de Agurain como un mero escaparate o unidad comercial.
Según los trabajadores, la empresa pretende deshacerse de noventa puestos de trabajo, pero lo quiere hacer poco a poco para evitar tener que presentar un ERE. Planteaban 30 despidos de forma inminente si no se aceptaba el ERE de suspensión.
Según el comité supone una coacción contra los trabajadores porque, además, los plantea con «causas objetivas», es decir con la mínima indemnización para los trabajadores. Recordó que la plantilla ya se redujo de 370 a 340 trabajadores durante este año, pese a lo cual, la empresa sigue insistiendo en el excedente de mano de obra.