Incluso desde el Departamento foral de Medio Ambiente se han presentado las jornadas como un proceso de participación casi decisorio: “La decisión final al 100% no está tomada”, “depende del proceso que vamos a seguir”, “esto va en serio” “las conclusiones que se saquen serán vitales para fijar la postura final de Diputación”, etc.
También nos dice Mikel Mintegi que “impulsamos está iniciativa como un ejercicio de responsabilidad política”. Pues bien, esto es exactamente lo que ha faltado y falta en la Diputación Foral desde que en 1995 se redactó el Estudio concesional de aprovechamiento integral del nacedero de Araia que fijaba en Korrosparri la necesidad de construir un embalse de 2 Hm³ con el objetivo de cubrir las necesidades de abastecimiento de urbano e industrial de Agurain, Araia y dos pequeños pueblos de San Millán.
Un poco de historiaY decimos 1995, pero podríamos remontarnos a 1988 con el anteproyecto de embalse para regadío de Gordoa en el que se contemplaba la posibilidad de abastecer a Agurain, a la propuesta de 1993 de embalse en Mojón Blanco o posteriormente en 2000 del aumento de 2 Hm³ a 4,65 Hm³en la capacidad de almacenamiento de Korrosparri.
En el caso de Agurain, y suponemos que también en el caso de los demás ayuntamientos, si algo no ha habido nunca en condiciones es no ya participación ciudadana, sino ni siquiera una información mínima a las Corporaciones de los diferentes ayuntamientos. En todos los casos el conocimiento de lo que se estaba planteando fue muy pequeño, marginal, con poca información y con el único objetivo de Diputación de ir cumpliendo los trámites legales (distribución de concesiones de agua entre los municipios, formación del consorcio y de la comunidad de usuarios…).
La tramitación que debería seguir la construcción del embalse nunca se aclaraba. A pesar de que varias veces se solicitó nadie fue capaz de hacer un informe con los pasos de la tramitación legal. No se sabía la responsabilidad de cada Administración y Departamento en el expediente, ni a quién correspondía la financiación. Sin embargo, esto contrastaba con las periódicas apariciones de algunos representantes municipales y forales muy interesados en aparecer como los impulsores de algo que ellos mismos o ignoraban o lo utilizaban en trueques políticos difícilmente explicables, no hay más que recordar los escritos que nos buzonearon en el verano del 2004 los Grupos Junteros de PP y PNV acusándose mutuamente de estar engañándonos con el embalse.
En este sentido nos gustaría recordar que ya en 2001 y antes de que el actual proyecto de Korrosparri se remitiera a Madrid y a la confederación Hidrográfica del Ebro y por tanto antes de que la decisión se nos pudiera escapar de las manos, desde la izquierda abertzale presentamos una moción en el ayuntamiento para que se hiciera una exposición pública en el pueblo por parte del equipo redactor, se debatiera y se aclarase la tramitación legal, posteriormente, y en esto coincidíamos todos, se debería someter a la aprobación del ayuntamiento y de las diferentes entidades implicadas. La moción, alegando que todo se hará, fue rechazada por EA-PNV, no se hizo exposición pública, la Corporación de Agurain no se posicionó (nunca se ha posicionado oficialmente sobre el proyecto) y el proyecto se remitió a Madrid y a la Confederación. En enero de 2002 nuevamente insistimos y a pesar de que se aprueba hacer una exposición pública por parte de los técnicos, aquí no apareció nadie.
La construcción de un embalse para la Lautada lleva muchos años en los despachos de la Diputación, pero siempre ha estado sumida en el oscurantismo y la confusión; lo que es cierto es que esta confusión siempre le ha valido al PNV para soslayar toda participación ya sea de la Corporación, ya de los vecinos (es competencia de Madrid…es competencia del Consorcio…no es el momento…, ya se hará más adelante…).
Por ello, que ahora en Diputación quieran hacer este esfuerzo de “responsabilidad política” solo puede significar dos cosas: que realmente quieran rectificar y dar a los vecinos el protagonismo que se merecen, cosa de la que, visto lo visto, sinceramente dudamos (con las Corporaciones no podrán rectificar mientras no reconozcan la representatividad de los concejales de la izquierda abertzale) o que, una vez atado y bien atado todo, pretendan lavarse la cara aparentando dejar en manos de los vecinos decisiones que no van a estar en nuestras manos, y por supuesto no nos referimos ni al nombre del embalse, ni al color de la presa.
¿Hasta qué punto se van a tener en cuenta las opiniones posteriormente? ¿Se plantea impulsar algún tipo de consulta popular? ¿Quién va a tomar las decisiones? Por respeto a los asistentes a las jornadas es algo que se debería aclarar desde el primer día.