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La Sección Sindical de LAB de Fundiciones Ocariz, S.A. denuncia el despotismo y la actitud represiva de la empresa y la negligente actuación de la Delegación de Trabajo
Agurain, 2/03/2006
La Sección Sindical de LAB de la empresa ubicada en Agurain ha sacado a la calle un comunicado –que transcribimos- en el que relata la situación actual de los 34 trabajadoras y trabajadores de plantilla, haciendo hincapié y denunciando la actuación tanto de los propietarios de la empresa, como del Gobierno Vasco que envió a la ertzantza para defender a la patronal “mostrando cuál es el papel de este cuerpo policial, de sus responsables políticos y a quién defienden”.
Además, acusa a la Delegación de Trabajo del Gobierno Vasco de que con la aceptación del último expediente de suspensión de empleo, no queriendo ver la vinculación entre empresas, “ha posibilitado el despido reciente de otros 9 trabajadores, financiados en cierta manera con dinero público, mientras la empresa se descapitaliza y se divide”.
En estas páginas hemos venido informando de las actuaciones irregulares que esta empresa ha ido perpetrando desde su ubicación en Agurain, por cierto con inestimables ayudas de nuestro Ayuntamiento (suelo a precio de saldo, importante subvención para la conexión a la red eléctrica…) con compromisos por parte de Fundiciones Ocariz, S.A. que ha incumplido y que el Ayuntamiento no se ha preocupado de exigirle.
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OCARIZ, BASTA YA DE DESPOTISMO Y DE REPRESION!!!
Desde LAB denunciamos la actitud caciquil, chula y prepotente de la empresa Fundiciones Ocariz, con una dirección que se ha caracterizado reiteradamente por la intimidación y acoso a su plantilla. Una empresa que lleva en conflicto continuo desde hace más de 2 años.
Es en el 2003 cuando la dirección se negó a negociar un Convenio Colectivo para los 81 trabajadores/as integrantes en aquel momento de la plantilla y paralelamente presentó un Expediente de Regulación de Empleo, cuando hasta entonces había tenido beneficios.
La empresa, mientras se negociaba el expediente que fue rechazado por el comité y la propia
Delegación de Trabajo, despidió a 7 trabajadores. Paralelamente, siguiendo con su política de
coacción y miedo hacia la plantilla, intentó imponer un pacto de empresa totalmente regresivo en
cuanto a condiciones laborales que trajo consigo el inicio de una huelga de carácter indefinido en
la que fueron despedidos otros 5 trabajadores. Sólo 2 de estos 12 trabajadores regresaron a sus
puestos de trabajo.
Mientras los trabajadores/as estaban en huelga indefinida, la dirección creó otra empresa,
Azkozen, para desempeñar las mismas tareas, sustituyendo a los trabajadores en huelga con el fin
de romperla y mantener la producción. Mientras, negaba el libre acceso a las instalaciones al
comité de huelga, siendo sancionada la empresa por estos hechos.
La única respuesta por parte de la dirección fue mandar a la ertzaintza para cargar contra los trabajadores/as, produciéndose varias detenciones y enjuiciamiento de varios empleados (juicio que se celebrará próximamente), convirtiendo un problema laboral en uno de orden público, poniendo una vez más el Gobierno Vasco a la policía al servicio de la patronal, mostrando cuál es el papel de este cuerpo policial, de sus responsables políticos y a quién defienden, preocupándose más de reprimir que de garantizar los derechos de los trabajadores.
Desde LAB denunciamos estos hechos y la utilización que la patronal hace de la ertzaintza con el beneplácito de los poderes públicos, para apoyar a una patronal que como la de Ocariz sigue amedrentando y provocando a la plantilla cuyo número ha reducido de 113 a los 34 trabajadores/as actuales, está descapitalizando la empresa, dividiéndola y proyectando un futuro incierto sobre sus trabajadores/as y la zona.
Así mismo también denunciamos la negligente actuación de la Delegación de Trabajo que con la aceptación del último expediente de suspensión de empleo, no queriendo ver la vinculación entre empresas, ha posibilitado el despido reciente de otros 9 trabajadores, financiados en cierta manera con dinero público, mientras la empresa se descapitaliza y se divide.
LAB considera que la única respuesta a este despotismo por parte de la empresa y a la actitud represiva de ésta con el visto bueno de los poderes públicos y utilización de la policía, es la denuncia pública de estos hechos y de sus responsables así como la organización y la lucha para "evitar que hechos de esta naturaleza se vuelvan a reproducir y que empresarios piratas como el de Ocariz campen a sus anchas especulando, amedrentando a los trabajadores/as y trayendo la pobreza y la desolación a la cuadrilla de Agurain. 
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