| Sobre la prohibición de acampar en Entzia-Iturrieta

Agurain, 18/08/05
Fue una decisión pionera y apropiada para controlar los efectos negativos de una acampada incontrolada y desperdigada por todo el monte y al mismo tiempo mantener una alternativa de ocio en contacto con la naturaleza fundamentalmente dirigida a los dos sectores para los que la naturaleza mantiene un valor “mágico”, los niños (gran parte de los usuarios son parejas con niños pequeños) y los jóvenes (sector del que mucho se habla, pero a los que muy poco se ofrece, y menos gratuito como es esta zona de acampada).
Sin embargo, como pasa en otras facetas de la vida, parece que todo lo que se sale de la “norma establecida” por muchos aspectos positivos que pueda tener está sujeto a una inevitable presión en sentido contrario, como si siempre tuviéramos que hacer el esfuerzo de remontar un río y en el momento que dejamos de hacerlo este indefectiblemente nos arrastrara; así, siempre han existido representantes de la parzonería que “no lo veían claro” y que llevan años intentando cargarse de razones para justificar la prohibición.
“Que no se sabe de quién es la responsabilidad en caso de que suceda algo”
“Que la gente se queda mucho tiempo en el mismo sitio”
“Que supone un coste pero ningún beneficio para la parzonería”
“Que los jóvenes no hacen una utilización adecuada”
“Que el monte se ensucia” etc.
Está claro que toda actividad humana tiene un cierto impacto medioambiental y que en una zona de un valor naturalístico como Entzia-Iturrieta debemos ser especialmente cuidadosos, pero nos consta que la actividad de la acampada no tenía ningún impacto especialmente relevante, ni duradero (en realidad la ocupación de terreno más intensiva no llega a los dos meses), así lo manifestaba el Plan de Ordenación que se realizó en su día (1), y lo podemos comprobar cualquier día dando una vuelta por la zona, es más, aconsejamos que se haga.
Esto no quita que las condiciones fueran mejorables como el cuidado higiénico de la zona, problema hoy en día perfectamente solucionable, y en el que la parzonería se ha implicado muy poco, dejándolo en manos de los campistas, sin invertir en ningún tipo de infraestructura de apoyo. A pesar de todo, la zona se mantiene en buenas condiciones pues la inmensa mayoría de los campistas ha sido muy respetuosa con el entorno.
De todas formas aunque en el fondo se quiere cuestionar la propia existencia de la acampada, al parecer, la razón más importante invocada este año ha sido “proteger las sierras de Entzia e Iturrieta que pueden verse seriamente dañadas por el riesgo de incendio”.
Sobre esto sí nos gustaría aclarar que cualquiera que conozca el lugar del que estamos hablando sabe que en el hayedo de las Latxas es muy difícil que se produzca un incendio de una mínima entidad, cosa que sí es mucho más probable en las zonas de la sierra en que algunas entidades parzoneras plantaron pinos, y que en este momento se encuentran llenas de ramas y forraje producto de limpias anteriores (Iturbaz…).
Estamos acostumbrados a que el tema del fuego en el monte a menudo se distorsione y generalice (como si de repente todo fuese Guadalajara) obviando que en cada zona y en función de sus circunstancias (vegetación, política de reforestación, inversiones públicas, limpieza de los montes…) el peligro y el alcance del fuego es muy distinto, sin olvidar que en la mayoría de los casos el fuego tiene motivaciones económicas. El lamentable estado de sierras como la de Elgea, la quema de riberas de los ríos, cerros y cunetas en la Lautada, es decir las quemas que habitualmente sufrimos aquí no son producto de las barbacoas de domingueros despistados, como todos sabemos.
Pero una cosa es la realización de fuegos al aire libre, cosa que ya estaba prohibida y otra la eliminación de la acampada, cuestión que no se dispone, en el Decreto Ley 11/2005, ni en la Norma Foral de Montes, ni en la Ordenanza de la Parzonería mencionados en el bando de prohibición y que solo se menciona en una Ley de campings de hace 24 años, reformada hace 16 y perfectamente conocida durante estos años por la parzonería. Es más pensamos que si realmente se quisiera se podría adaptar Las Latxas a una zona de acampada regulada.
En resumen, que en nuestra opinión es positivo el mantenimiento de la actual zona de acampada, que por supuesto es mejorable y que las deficiencias, que las tiene, deben ser abordadas por una NORMATIVA determinada, que posibilite mejorarla (prohibición de hacer hogueras, alguna limitación en el tiempo…) y una mayor INVERSIÓN sobre todo en lo relativo a limpieza (contenedores, servicios…), pero este tipo de inversiones sin retorno económico no interesan.
¿Quizás deberíamos plantear la posibilidad de una especie de camping o instalaciones públicas que den trabajo a algunos vecinos, precios asequibles a colectivos de jóvenes etc.? Seguimos temiéndonos que no interesa.
¿O quizás estamos esperando a que nos venga el empresario de turno, consiga las subvenciones públicas de turno y nos haga un camping privado por un módico alquiler de los terrenos comunales? Esta claro que esto les dejaría más satisfechos a algunos: más ingresos económicos y menos responsabilidades sociales, un modelo muy extendido en la actual Administración. De momento han dado un paso, pero hacia atrás, esperamos que para el próximo año se replantee la situación.
(1) Existencia de una amplia zona donde se permite la acampada libre. Es la zona denominada Las Latxas. Tal actividad se desarrolla de una forma acorde con el entorno, sin graves alteraciones para el medio, ni conflictos con el desarrollo de otras actividades. El carácter consolidado en este lugar de la actividad, unido a la necesidad de mantener un área de acampada, justifican la inclusión de la misma en la zona donde se pretende absorber la mayor parte de usos intensivos
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