| Gobernar con las tripas

Agurain, 16/03/05
Nos ha parecido oportuno incluir en nuestra portada un artículo aparecido hoy en el diario "Gara" y firmado por Txotxe Andueza, durante años vecina de este pueblo, que, a raíz del desgraciado incendio del pasado día 11, habla de que "los gobernantes, a falta de objetivos y proyectos propios que desarrollar , y a falta también de los necesarios escrúpulos para retirarse por ello, se dedican a tomar decisiones a golpe de presión o de desgracia o de interés más rentable, según sea el caso."
Y, añadimos nosotros, que esto no sólo lo practican los políticos provinciales alaveses; basta recordar las declaraciones de otros esta misma semana.
Hay gobernantes que, a falta de objetivos y proyectos propios que desarrollar, y a falta también de los necesarios escrúpulos para retirarse por ello, se dedican a tomar decisiones a golpe de presión o de desgracia o de interés más rentable, según sea el caso. Siempre te sorprenden, porque pueden tomar hoy una decisión contraria a la argumentación del día anterior, sin sonrojarse, sin apenas mover el ademán. El caso más claro es lo que ocurre antes, justo antes, de cada contienda electoral. El gobernante de turno, que normalmente ha tenido paralizadas obras sin hacerles caso, que ha dejado dormir en el limbo de su despacho quejas y demandas vecinales... entra en un estadio de aparente frenética actividad y se pone a inaugurar cosas que no están acabadas, o a poner primeras piedras de edificios que no cuentan ni siquiera con proyecto. O sortean viviendas que no se entregarán en cuatro o cinco años. O prometen cualquier cosa. Ese juego electoral es conocido, y aunque no es inofensivo (siempre nos cuesta dinero o frustraciones) nos estamos acostumbrando a convivir con ello.
Pero hay otra muestra de la ineptitud gobernante que es más dañina, porque para disimularla se nutre de las desgracias de sus ciudadanos. Pongamos por caso el incendio que tuvo lugar el pasado viernes en Agurain, en el que murieron tres personas. Es normal que la población de Agurain se haga preguntas en torno a su seguridad ante situaciones de este tipo, pero no es normal que los gobernantes alimenten la duda y generen más inseguridad, apuntando públicamente en momentos de tristeza y desasosiego como los vividos estos días la posibilidad siquiera remota de que, de haber existido un retén de bomberos en la localidad, se habrían evitado las tres muertes. Y menos normal es aún que un proyecto que dormía el sueño de los justos en los despachos de Diputación, se apruebe justo a cuatro días del incendio: la creación de seis parques comarcales de bomberos en Araba, entre ellos el de Agurain.
El PP sostenía hasta entonces que construir parques en todas las Cuadrillas alavesas era «un escándalo financiero». Ayer, el Consejo de Diputados aprobó su creación, y decía además que el de Agurain estaba previsto ya en 2003, cuando en realidad es prácticamente el último de los proyectados ahora. Gobiernan a golpe de desgracia. Ajena, claro está. (Gara - Txotxe Andueza).
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